dimecres, 10 de juny del 2009

100 entradas

Aquesta és l´entrada 100 del Cràter.
Abans hi han hagut de tot tipus: coses que em passen pel cap (A la lluna), coses que passen a la meua vida (A terra), coses que passen cada dia (Actualitat), reflexions sobre pelis que he vist (Cinema), alguns curts, algunes cosetes divertides trobades a la xarxa (Somriures), reproduccions de les entrades del meu extint Fotolog, reflexions sobre llibres llegits, crítiques de música i concerts, històries dels meus personatges, crits d´alleujament pel PFC, llocs de València, un poc de poesia, de records, de colors i de somnis...
De les coses més divertides d´escriure aquest bloc és parlar amb els meus personatges quan descobreixen el seu malnom al Cràter...
Un secret: per als dies que tinc massa feina, tinc entrades preparades... Ja sabeu, quan l´entrada siga alguna xorrada de la xarxa és perquè no tinc més d´un minut per al Cràter...
Quasi totes les entrades estàn escrites en castellà, però de tant en tant s´escapen el valencià i l´italià... Com ja he dit alguna volta, si trobeu alguna errada feu-m´ho (¿?) saber...
Ara tinc massa feina i l´ànim un poc baix. Però encara tinc forces per arribar com a mínim a l´entrada 200... Segur que quan aplegue eixe moment, tot és millor. :D

Moltes gràcies a qui em llegirà algun dia, a qui em llig i no diu res, a qui em llig i m´ho diu després i, sobretot, a qui em llig i comenta les entrades.

dimarts, 9 de juny del 2009

URBAN JUNGLE: El heavy

He encontrado una serie de videos que retratan las tribus urbanas desde el humor. Están en italiano con subtítulos en inglés, aunque la mayoría de veces con las imágenes es suficiente. Iré colgándolos poco a poco, si queréis ver el resto pinchad aquí. En cursiva, la traducción de la descripción que el autor hace de cada uno. Y tras el video, unas palabras mías... jeje

Se trata de una especie no especializada y primitiva que presenta una prevalencia de ejemplares jóvenes, pero con un porcentaje nada desdeñable de individuos adultos.
El pigmento del heavy originario está representado por una larga cabellera, cazadoras bomber, vaqueros ajustados, parches y tatuajes que retoman la iconografía ritual de la especie (el parche de los...).
Con esta pigmentación especial, en el complejo lenguaje de la naturaleza, el heavy cree comunicar una potencial peligrosidad. Se trata de una estratagema dirigida a desanimar predadores eventuales, pero, en realidad, se trata de una especie pacífica y extremadamente tranquila.
Hasta hace algun tiempo, numerosos ejemplares de la especie se reencontraban periódicamente en megaconcentraciones y, al ritmo de monótonas músicas tribales, ejecutaban una clase de danza minimalista frenética con continuas y violentas oscilaciones de la cabeza.
Desde hace más de trenta años, el heavy prospera en nuestras áreas urbanas: la especie originaria está en vía de extinción, pero gracias a una multitud de cruces e injertos, se ha difundido de varias maneras en cada hábitat urbano.

Pues los heavys que yo conozco son unos cielos. Sobretodo uno: el "master del gazpatxo metálico" con el que compartí mucho y algo se me ha quedado; me gustaba esa música y por él conocí nuevos grupos y fui a conciertos, y si ya me gustaba la cerveza, ahora me gusta más. Pero de heavy creo que tampoco tengo mucho más que eso y un tatuaje (pero no tiene calaveras, así que creo que no cuenta...)

dilluns, 8 de juny del 2009

Mi abuelo

Aprovecho que hoy es el cumpleaños de mi abuelo para felicitarle y dedicarle la entrada del día (aunque no lo vaya a leer...), en plan redacción del cole... 

Es el padre de mi padre (mi otro abuelo murió cuando mi madre tenía ocho años, así qye imposible de conocer...) y nació hace hoy 79 años; es decir, en 1930... Año demasiado cercano a una Guerra Civil que lo dejó huérfano de padre siendo muy niño y, contrariamente a lo que se pudiese pensar por la rabia de una guerra, mi abuelo desvió su interés de la política y siempre ha pasado bastante del asunto. Cuando le preguntas sobre esa época, cambia de tema. He podido deducir que su madre luego se juntó con otro hombre con el que no se llevaba demasiado bien.
Es de Cañaveras, un pueblecito de Cuenca, pero de muy joven se vino a Valencia como tantos conquenses, incluida mi abuela. Hizo la mili en Melilla, con lo que el estrecho se lo ha cruzado varias veces, algunas bastante arriesgadas... Allí hacía de peluquero y de eso trabajó muchos años en la peluquería de la conocida Finca de los Sótanos, al carrer de Sant Vicent, incluso ganó algún premio nacional de peluquería. Paradójicamente, mi tío (su hijo) se quedó irremediablemente calvo a los 18 años. A mi abuelo y a mi padre les ha empezado a clarear hace poco, así que lo de mi tío es un caso extraño. Y hasta hace un par de años seguía cortando el pelo a los chicos de la familia.
Luego cerraron la peluquería y se dedicó a ser vigilante de seguridad de Lanas Aragón y de Marcol; y a hacer servicios de peluquería a domicilio. La verdad es que viendo a los seguratas actuales, me pregunto qué tendrían que ver con mi abuelo; pero es que creo que el oficio ha cambiado mucho desde que se jubiló, o eso quiero pensar... Recuerdo llegar de pequeña a casa de mis abuelos y no poder hablar alto porque dormía después de una jornada nocturna o ver la porra en algún lugar de la casa. El mejor recuerdo que tengo de esa época es cuando lo prejubilaron por la quiebra de Marcol, fueron las Navidades con más juguetes de mi vida. Parecía el lote ese que sorteaban con el TelePrograma, que enviabas cupones y sorteaban un pack con "todos los juguetes de la tele". ¿Os acordáis?
Nunca ha sido muy expresivo, ni demasiado cariñoso; aunque la sonrisa que tiene en las fotos en las que salimos los dos cuando yo era un bebé es suficiente. Y últimamente, con un principio de Alzheimer, se deja querer. Y lo necesita.
¡Felices 79!

Llevo algunos años haciendo fotos de la mirada de aquellos a quienes quiero y que se dejan... Mi abuelo posó para mi hace unos años. Lástima de gafas: por la montura y los reflejos.

diumenge, 7 de juny del 2009

Domingo de elecciones

Hoy elegimos a nuestros representantes en el Parlamento europeo. Como buena ex-erasmus concienciada con la UE, esta mañana he ido a votar, también lo he hecho en cada jornada electoral desde que soy mayor de edad. Pero creo que ha sido la vez que menos claro lo tenía. Sabía a quien no iba a votar, porque todas las campañas han sido nefastas. Si fuese por los intentos de los partidos en llegar hasta mi, sólo sabría de la participación de los dos gigantes. Me parece genial que se ahorre en papel y en publicidad en general; pero con los nuevos medios que existen se puede llegar de muchas y económicas formas. Yo he puesto todo mi interés en informarme para votar de forma responsable pero, con estas campañas, luego no debemos extrañarnos de los resultados o de los niveles de abstención.
Y después he regado mi rosal amarillo, y he dormido la siesta (veinte minutos escasos) con Toxicosmos de fondo. Pero creo que estoy demasiado nerviosa, ayer no lo conseguí hacer por ese estado de nervios y hoy me he despertado con las uñas marcadas en la palma de las manos de apretar los puños. Y lo veo todo un poco negro, de ahí el cambio del azul vital del fondo de las estrellas europeas.

Y mientras redactaba esta entrada, se ha colado por mi ventana una mariquita. No he sabido que lo era hasta que me he acercado mucho, porque fallaba el rojo característico: ¡era albina!

dissabte, 6 de juny del 2009

La narración

Hoy hace dos meses del terremoto que sacudió Abruzzo. Para no olvidarnos de cómo lo siguen pasando hoy en esa zona, traduzco la narración del momento del terremoto hecha por una bloggera que lo vivió en primera persona.

"Las sacudidas se repetían desde hacía meses. Muchas. Demasiadas para que el sistema nervioso no se resintiese. Las últimas de aquella noche, era Domingo de Ramos, fueron fuertes. Mi madre y mi hermana estaban en la cama de matrimonio, mi marido y yo íbamos a dormir en el sofá, en el salón. Ninguno de nosotros estaba en su propia casa. El miedo nos había hecho elegir una habitación puesta a disposición por unos amigos. No podíamos saber que nos íbamos a encotrar sobre el cráter. La planta baja  nos daba la seguridad de una vía de fuga, sobre la placeta de al lado. Nuestras casas, en el centro de la ciudad, tenían escaleras altas, difíciles de recorrer en caso de terremoto. Y callejones estrechos. Mi madre y mi hermana estaban nerviosísimas, yo les daba seguridad y las calmaba con gotas de Valium. Hacía planes para Pascua, para distraernos. Pensaba salir. Lejos del terremoto. Alrededor de las dos las dejé en su habitación y volví con mi marido al salón. Estaba extrañamente tranquila. No tenía miedo. El sueño me venció mientras pensaba que, al día siguiente, tendría que comprar los huevos de chocolate y las palomas para los regalitos de rigor. Y seguir con mi trabajo que era frenético en aquellos días. Tenía que acordarme de comprar aquella botella de ron que le gusta tanto a Peppe. Y quería hacer lasañas para congelar. Las lasañas en Pascua son un ritual para nosotros. Me las habría llevado conmigo. Allá donde hubiésemos ido. Dormía. El golpe del televisor caído me despierta. Oscuridad. Mi marido está en el suelo, junto a mi. Y me aprieta. El mundo tiembla alrededor. Y no se para. Ruido de ladrillos y vidrios rotos. Y de paredes que caen. No pienso en el terremoto. No podía imaginarme que existiese uno de aquella intensidad. Pienso en la tierra que se parte y me absorbe. Pienso en el fin del mundo. Mi madre y mi hermana en la otra habitación. Gritando, clamo sus nombres. Ninguna respuesta. Grito y grito, pero no podemos movernos. La violencia de la sacudida nos lo impide. La tierra se para. Grito, con los pies desnudos heridos por los vidrios rotos. Nos acercamos a la puerta de entrada. No se abre. Llamo a mi madre. Escucho su voz débil que me dice "Anna, estamos vivas". Mi marido me catapulta desde la ventana y me grita que me aleje. Mis ojos ven sólo niebla blanca. Espesa. Olor de gas y de polvo. Estoy sola en la placeta cuando veo una casa implosionar delante de mi. Después otra. Llegan las primeras personas. Calladas. Grito si necesitan ayuda: "hay una persona anciana entre los escombros". Querría morir. Lloro desesperada. Una mujer sale de una ventana. Sangra abundantemente. La abrazo contra mi. Y lloramos. La tierra tiembla todavía, terriblemente. Veo la casa donde están mis seres queridos, las personas que más quiero en el mundo, abrirse en una esquina. El marco de una ventana cae. Grito "¿dónde estáis?" Y la tierra continua temblando. Caigo. Me levantan. Estoy desesperada. Veo salir a mi marido que lleva a mi madre cubierta con una manta. Mi hermana les sigue descolocada. En aquel momento pensé que tenía todo aquello que quería. Estábamos a salvo. El coche estaba intacto. Subimos y, lentamente, nos alejamos hacia un espacio abierto. Ni una palabra. Oscuridad absoluta. Y silencio. Temblamos sin conseguir pararlo, mientras llamamos a parientes y amigos por teléfono. Estamos vivos. Encendemos la radio: cancioncillas, y las voces susurrantes de los presentadores nocturnos. El alba llega con los sonidos incesantes de las ambulancias y abre delante de nosotros el escenario de una realidad devastada. Las noticias de la radio hablan de terremoto desastroso. Mi segunda vida ha comenzado."

Entrada publicada por Anna en su blog Miss Kappa. Fecha: 17/05/2009.

divendres, 5 de juny del 2009

Triste y azul

Esta mañana no era capaz de levantarme, necesitaba que viniese a mirarme despertar... pero no venía. No lo he visto asustarse y salir corriendo con los truenos de una tormenta matinal. Al ir a desayunar, no me ha pedido desayunar conmigo. En la galería, ya no hay ni comedero ni bebedero, el recipiente de las piedras está sin piedras, limpísimo y en vertical, igual que su cama... Abro la nevera y quedan latas abiertas de comida, de la mejor, de los últimos intentos de abrirle el apetito, y una lata de sardinas y un potito de lenguado con bechamel. Abro la despensa y hay más latas, y pienso y galletitas. Entro en el baño y no corre a colarse antes de que cierre la puerta para que le abra el grifo y pueda beber, pero sí está la jeringuilla con la que le daba de beber los últimos días. Me quito el pijama y veo el arañazo que me hizo en el muslo el otro día al darle el jarabe. Me pongo a intentar dibujar y no está en mi cama, junto a mi mesa, acicalándose y haciéndose una bolita para dormir. Ya no hace falta que cierre algunas puertas, ni que tenga cuidado con las cosas que dejo por ahí. La casa está demasiado llena de él. Me parece verlo por todos los rincones. Dicen que los gatos no llenan tanto como los perros. No he tenido nunca un perro (porque me dan alergia), pero el vacío de Indu es muy difícil de soportar. Y más ahora que paso tanto tiempo en casa. Y ahora iré a hacer la comida y no se afilará las uñas en mis vaqueros mientras ronronea a ver si le cae algo.
Y me siento un poco culpable. Sé que era lo mejor para todos, pero la angustia del momento de firmar mi consentimiento no la puedo olvidar. Quizá era quien mejor me conocía porque me ha visto en todo tipo de situaciones: me ha visto llorar cuando nadie sabía que lloraba; ducharme con la puerta cerrada para el resto; cantar, cuando nunca nadie me había escuchado cantar; hacer el vago cuando pensaban que estudiaba; fumar en el balcón cuando no había nadie en casa y muchas otras cosas que no voy a contar, que quedarán entre nosotros dos.

Siento el cariz triste que ha tomado el Cráter estos últimos días pero, como dije en la primera entrada, es mi lugar para desahogarme y expresar lo que siento. Sé que volverán los días alegres. Y voy a intentar empezar a pensar en cosas bonitas para publicar. Así me animaré yo también.

dijous, 4 de juny del 2009

Mi gato (III): Sus manías

Esta entrada la tenía preparada desde hace un par de semanas. La publico hoy, cuando las cosas han cambiado, y los cambios están en cursiva torcidos por las lágrimas.

Mi gato era un tanto peculiar: tenía manías comunes al resto de los gatos y otras que lo hacían especial.
No bebía agua en su bebedero. Le encantaba el agua corriente; así que, cada vez que entraba en el baño, se colaba, se subía al lavabo y esperaba a que le abriese el grifo para beber.
Normalmente pasaba la noche en la galería de casa, así que durante el día nunca estaba allí. Salvo que tuviese hambre o que estuviese en marcha la secadora. No sé si sería por el calorcito o por el olor a suavizante, pero era ponerla en marcha y corría a acurrucarse en su cesto.
No sabía maullar, hacía un sonido que quería ser un maullido pero no se parecía en nada al "miau" típico de un gato. Aunque cuando había moscas se volvía loco e intentaba atraparlas mientras hacía un sonido muy gracioso. Lástima que no pueda transmitirlo por aquí (me siento incapaz de hacer una descripción útil y comprensible).
Durante un par de veranos le dio por cazar dragones y traérmelos cada noche a la cama de regalo. Más de una me desperté cuando algo reptiloso me rozó...
Era raro que girase las esquinas del pasillo andando normal. Tendía a coger carrerilla y hacer la curva subiéndose a la pared. Incluso a sus 68 años...
Mejor no dejar monedas, caramelos, pendientes u objetos pequeñitos sobre una mesa. Su obsesión era detectarlos, irlos acercando poco a poco al borde haciéndose el despistado y cuando ya estaban en el borde, mirar a ver si lo mirabas, y tirarlo al suelo de un golpe seco.
Le encantaba chupar la ceniza de los ceniceros. Menos mal que en casa no se fuma, porque no creo que tragar ceniza fuese muy saludable. Y también las fotografías reveladas, sobretodo si tenían brillo. Y los lazos de los regalos, daba igual el contenido del paquete; a él le interesaba sólo el lazo.
Tendía a colarse en cualquier armario que hubiese permanecido abierto más de dos segundos, buscaba el hueco más recóndito del armario y se pasaba allí horas sin salir después de haber revuelto toda la ropa para crearse un lugar a su gusto. (La foto la tomé tras pasarme más de una hora sin saber nada de él y buscarlo por todos los rincones. Abrí el armario y ahí estaba. Educado que era, se levantó para saludar.)
También era un poco cotilla, así que, si dejabas alguna bolsa, lo más probable era que metiese la cabeza a ver qué había dentro, y si era algo blandito, probablemente se metiese dentro a dormir.
Pedía aceitunas rellenas. Jugaba un poco con ellas como si fuese una bolita y luego las partía y se comía sólo la anchoa. El jamón york y el atún también lo volvían loco.
Igual que a mi, le gustaba tumbarse en mi cama a la hora de la siesta porque da el sol. Pero eso sí, hacía coincidir la sombra de la carpintería de la ventana con su cabeza, no le fuese a dar una insolación. En general solía taparse los ojos. Y también como yo, tenía un lunar en la retina.

¿No era un cielo de gato?
Ahora, en su lugar, tendré los vacíos, los recuerdos y muchas rosas amarillas.

Sigue sus hazañas pinchando aquí o en la lista de personajes de la derecha.



Quería agradecer el apoyo que me están dando la "señorita de la bufanda naranja" y la "señorita de los complementos geniales", y sobretodo el "master del gazpatxo metálico", que me volvió a repetir el ¿quieres que vaya? de hace unos años; la "señorita de las margaritas mágicas", por aguantar mis lágrimas y mis silencios; y mi hermano, por abrazarme. 

dimecres, 3 de juny del 2009

Reflexionando sobre la eutanasia

Soy defensora de la eutanasia. Todas las personas con una enfermedad terminal deberían poder decidir cuándo quieren dejar de sufrir. Pero existe un problema con las personas dependientes: si fuese legal, ¿qué pasaría con los enfermos que no están capacitados para tomar la decisión? La responsabilidad caería entonces en sus familiares. 
En animales, la eutanasia activa sí es legal. Así que, como un gato no puede firmar que quiere morir, tengo que decidirlo yo. Y es muy duro. Pero también es muy duro verlo así. Ha vuelto a dejar de comer y beber. Está adelgazando a pasos de gigante. Esta mañana he vuelto al veterinario y le han hecho una ecografía. Tiene un tumor en el bazo del tamaño de una pelota de ping pong. Tenemos tres alternativas: "dormirlo" directamente o abrir y ver cómo está el resto y, según lo que se vea, "dormirlo" o extirpar con pocas posibilidades de recuperación. Y no sé si es necesario que pase por todo eso para vivir ¿cuánto más? ¿unos meses, un año quizá?
Tampoco es un buen momento. Dentro de nueve días exactamente tengo que precolgar mi PFC, y soy incapaz de dibujar con Indu en este estado, visitas al veterinario casi diarias, el dilema en la cabeza y las lágrimas en los ojos. Y me siento un poco gafe... hace menos de un mes escribía sobre lo bien que estaba y ahora estamos en este punto. Y tengo que decidirlo ya. Ha estado conmigo durante toda la carrera, tumbándose sobre mis dibujos, arrancándome los post-it´s de los libros y jugando con los portaminas hasta que acababan en el inalcanzable bajo del armario. Ha aparecido como figurante en los fotomontajes de todos mis proyectos y lo hará también en éste. Pero ¡ojalá pudiese enfadarme con él cuando se pusiese juguetón con las piezas al verme hacer la última maqueta o verlo tumbado también en alguno de los paneles finales!

dimarts, 2 de juny del 2009

URBAN JUNGLE: El rapero

He encontrado una serie de videos que retratan las tribus urbanas desde el humor. Están en italiano con subtítulos en inglés, aunque la mayoría de veces con las imágenes es suficiente. Iré colgándolos poco a poco, si queréis ver el resto pinchad aquí. En cursiva, la traducción de la descripción que el autor hace de cada uno. Y tras el video, unas palabras mías... jeje

Difundido en todo el mundo, a menudo se mueven en grupos para alcanzar sus propios jefes de manada, llamados dj, que emiten sonidos producidos con movimientos especiales de los miembros anteriores, movimientos llamados scratch.
La vestimenta es llamativa, ornamentada con accesorios grandes y largos, y pesados cordones en el cuello.
Es fácil encontrarlos en las calles de nuestras ciudades, dedicados, ahora uno ahora otro, en rituales habituales:
- al sonido emitido de unas cajitas especiales, se menean sobre el asfalto o sobre las aceras en una danza ritual llamada break dance;
- en equilibrio sobre tablas de madera provistas de cuatro ruedas, denominadas con el nombre científico de skate board, avanzan rápidamente por las calles (y atropellando peatones), dando vueltas en los aparcamientos (y rallando las chapas de los coches), a lo largo de los túneles subterráneos del metro (abatiendo viejecitas) y, a veces, sobre superficies verticales como paredes o toboganes improvisados (a menudo acabando en el suelo);
- algunos ejemplares, después, se comunican con instrumentos especiales llamados "botes de spray", decorando (o, según algunos estudiosos, ensuciando) los muros urbanos con diseños multiformes y extremadamente coloreados.
El rapero no tiene una actitud social unívoca, lo importante es que "todo se destroce de feo".


Pues la cultura del rap no tiene nada que ver conmigo. No comparto ni sus gustos musicales, ni artísticos, ni estéticos... Aunque algún que otro concierto de Long Bridge All Starz me he tenido que tragar (por amistad y piso compartido con la novia de uno de sus componentes por aquellos tiempos). Que el chico era muy majo, eh... Cuando critico estas cosas lo hago generalizando... ¿eso es lo que no se debe hacer, no?

dilluns, 1 de juny del 2009

El pabellón peatonal

"Lo que realmente necesitaban era un flotador. Y luego ir a la playa. Pero había tenido que sucumbir y sentarse a tomar unas cervezas en este pequeño chiringuito. Sentado en una minúscula mesa veía el mar encuadrado. Parecía una fotografía. Tan quieto todo. Y ese sol. El color del cielo.
Eso era lo que le había decidido a pasar unos días en Calpe. Toda su familia se mostró encantada. Pero todavía no habían logrado pisar la playa. Sólo tenían aquella vista.
Todo comenzó el primer día, cuando al bajar a la playa pensaron que deberían comprar un flotador. O tal vez no fue ni siquiera eso. Cuando iban a cruzar esa marquesina que protegía el paseo marítimo, justo cuando iban a cruzarla, se dieron cuenta de que en una tienda vendían flotadores con forma de tiburón. Y pensaron que debían comprar uno para Juan. O tal vez el pequeño se empeñó.
De eso hace ya varios días. Siempre que se disponen a cruzar la sombra que ordena el paseo descubren algo distinto. Una escuela de buceo, la oficina de información y turismo, un artesano, unas mesas libres para sentarse a la sombra, una biblioteca de periódicos del día, un lugar vacío, un parque infantil, un... y ya no llegan a la playa. Se quedan a comprar, a curiosear, a descansar, a jugar, a tomar un refresco, a comer.
Ya les extrañó que la ciudad no tuviera esos desagradables puestos en los bajos de los edificios que se extienden invadiendo el paseo. No se fijaron en que estaban ordenados en esas piezas tan limpias de cristal. Y, claro, ordenados cunden más.
Se les acaban las vacaciones y todavía no han llegado hasta el agua."

Es pequeño, llueve dentro y hay hormigas
Soriano y Palacios

Aunque no sea muy afín a la arquitectura de esta pareja, ya me gustaría poder describir mis proyectos con un cuento como hacen ellos con su Calpe-diem (reordenación del paseo marítimo de Calp)... ¿Me invento yo también un cuento para mi bodega? Se admiten ideas, que a estas horas ya no quedan...

Foto: playa en México de la galería de Don César.