dijous, 26 de febrer de 2009

Un lugar para sonreir

No creo que necesite otro Apolo 11 ni creerme la diosa Selene para poder vivir en la Luna... al menos la cabeza la he tenido últimamente allí y la he llevado yo solita. La última semana tuve un retorno demasiado brusco, me he hecho daño pero ya estoy recuperándome. Sólo necesito un rinconcito en mi cráter favorito para poder desahogarme, para sacar todo lo que me hace llorar y así volver a sonreir. A veces me preocupo porque siento la necesidad de llorar pero no caen lágrimas, tengo la sensación de que cuando caigo me levanto rápido; pero que en cada caída, me levanto un poquito más abajo. No sé cómo recuperar la altura de antes.
Ismael Serrano canta: "Últimamente planeo una huida para rehacer mi vida, probablemente en Marte. Seguro que allí no hay nadie, empeñado en aconsejarme..." Yo me quedo con la Luna, está más cerquita y me parece un lugar más amable. Que igual aparece brillante, que se esconde por completo, que sólo deja ver una parte de ella; un poco como yo.