dissabte, 28 de juliol de 2012

Ayer...


... un risotto ai funghi ya digerido dejó libre una fiambrera con la que recoger agua del Wear para sofocar un conato de incendio. We can be heroes!

... vimos la ceremonia de Danny Boyle con ambiente olímpico intercontinental: Asia, Sudamérica y la parte en estado crítico de Europa (Grecia, Portugal y España). God save the Queen!

... mi juicio se quejó. Give me something for the pain!

dilluns, 23 de juliol de 2012

London weekend

Sin casi tiempo para asentarme en Durham, el viernes por la tarde nos subimos en un tren que bajaba hacia Londres. Nada más bajar en King's Cross, me di cuenta de que ya me había habituado a la calma de Gilesgate, y de que tras su reforma, la estación es mucho más chula de lo que la recordaba. Del tren al metro, y de ahí al hotel. Durante los escasos 20 minutos que pasamos dentro, llovió todo lo que tendría que llover el fin de semana, así que afortunadamente los paraguas sólo los paseamos. Salimos del metro a deslumbrarnos con las pantallas gigantes HD de Picadilly, paseamos bajo los farolillos rojos de Chinatown y cenamos tarde para un británico, pero factible en Londres, en una callecita estrecha junto a la plaza del Soho. Tenía antojo de vietnamita pero acabamos en un tailandés, el Thai Soho, que me encantó a pesar de que, como siempre, acabo pidiéndome lo más picante de la carta... Dimos un buen paseo, y esperamos a que los niños de Nunca Jamás se apoyasen en las agujas del Big Ben (ahora, Elisabeth Tower).


Nuestras compras en Londres. Dejémoslo en atípicos souvenirs...


A la mañana siguiente, con las sábanas casi tatuadas, desayunamos en la terraza de Lo Spuntino, lo que parecía un italiano y acabo siendo de un señor gallego con ganas de hablar. Seguimos paseando hasta Portobello Road, nos acostumbramos a las masas, y disfrutamos con los puestos de antigüedades con cámaras de fotos, letras de imprenta o máquinas de coser. En Books for cooks nos agenciamos un libro de recetas de cocina británica, por eso de la integración, a pesar de las reticencias del librero, que no entendía que dos acentazos españoles fuesen capaces de cometer tal sacrilegio y pensar en cocinar otra cosa que no fuesen tapas y cocina mediterránea. Lo que él no sabía, ni sabe, es que de allí nos fuimos a ver a los García, donde cargamos con un bote de lentejas, un espetec, membrillo y un paquete de pipas... y una web para poder hacer pedidos que nos traen a casa :) 
Seguimos caminando, atravesamos Hyde Park, y visitamos los rincones más frecuentados hace ya unos cuantos años por el "señor de las estrellas viajeras". Exhibition Road ha cambiado mucho, y las terrazas con mesas y sillas de colores alegran la zona, y el sol invitaba a sentarse en alguna de ellas. Tanto invitó, que no quedaba sitio y acabamos comiendo comida de pub bastante normalito en el Hoop&Toy, De allí, cogimos un metro hasta Westminster y nos hicimos todo el Bankside hasta la Tate, que nos costó mucho más de lo previsto porque estaba lleno de historias: mascotas de las Olimpiadas, pilares recubiertos de escurrepastas verdes, un parque de arena de colores, un puente en obras, un mercadillo de libros antiguos donde acabé regalándole al "señor de las estrellas viajeras" dos ejemplares mostosos-but-sabrosos de libros de divulgación astronómica, un cabaret, un carrusel... En la Tate disfrutamos de las instalaciones de la nueva zona que abrieron hace una semana, The Tanks, espacio increíble para albergar ese tipo de instalaciones artísticas, al igual que el resto del edificio, nos tomamos un café en uno de los miradores, echamos un vistazo a alguna de las exposiciones y otro vistazo a la tienda, en busca de sujetalibros buenos, bonitos y baratos. No tuvimos opción de discutir qué entendíamos por esos tres adjetivos porque no habían... Así que el "señor de las estrellas viajeras" me acabó regalando una reproducción de la línea del tiempo de artistas que decora la zona de escaleras mecánicas (Thanks!). Volvimos por St Paul's, haciendo un poco el gambArtista por el camino, a coger el metro hasta Notting Hill. Cenamos en Da Sugo, en Notting Hill's Gate, un italiano cutre pero buenísimo y posiblemente con el mejor tiramisú que he probado en un restaurante. De ahí, nos fuimos a por una birra orgánica en el Churchill Arms hasta que los cacharros que inundan el techo pesaron menos que nuestros párpados.

El domingo amaneció como el mejor domingo de verano inglés ever. La terraza del italo-gallego estaba llenísima y acabamos desayunando en un cutrelugar que mejor no recordar. Cogimos el tren jabalina desde St. Pancras a Stratford Station para dar una vuelta por la zona olímpica... ¡error! Está cerrado al público y sólo se puede echar un vistazo a las instalaciones olímpicas desde el mirador del centro comercial, junto a la tienda de merchandising oficial, feo y caro, como suele pasar con estos eventos. Y durante las Olimpiadas, sólo se podrá entrar a pasear por allí previo pago de 10 libras! En fin, decepcionados por la valla y por lo feos que se ven el estadio olímpico, la torre y otras instalaciones, nos fuimos hacia Greenwich a comer un sandwich en el jardín, pero tampoco pudimos entrar porque allí está el hipódromo olímpico y ya tienen todo el parque precintado. Así que acabamos junto al río, cruzamos el Támesis por el túnel subacuático y nos fuimos hacia el Barbican, donde nos esperaba en "señor de la buena vida", nos tomamos un zumo (confirmo que me gustan mucho los zumos ingleses de manzana) en la plaza y nos subió al piso 40 de la torre donde vive una amiga suya para que viésemos las vistas... Londres a nuestros pies un día nítido es algo que sólo puede conseguir él :P (Thanks!). Y de allí, al tren. Una avería en un tren previo nos dejó parados en el tren a mitad de camino durante más de una hora, y el revisor nos repartió uno a uno las hojas de reclamaciones para que nos devolviesen el dinero; en Renfe también hacen eso, ¿no? (ironía)

Y llegamos a casa. Se me hace muy raro que volver a casa no sea volver a leer "Eixida" sino tomar un taxi hacia Gilesgate.


"Señor de las estrellas viajeras", ¡mil gracias por el finde!

divendres, 20 de juliol de 2012

Discovering Durham

La catedral y el castillo desde el río Wear en la tarde soleada del domingo pasado.
Descubrir que para ir a cualquier sitio tienes que subir y bajar montañas, que el acento de por aquí es complicado, muy complicado, que la ropa tarda cinco días en secarse, que el cartero siempre llama a las 11:38, q a las 5a.m. ya es de día, o incluso antes, que con el móvil 3.uk, sigue funcionando el whatsapp VF.es, que hacerse el carnet de la biblio es mucho más fácil e inmediato que en Torrent y además te regalan un punto de lectura, que la ropa de las tiendas es horrible, que la gente de por aquí es muy maja, y algunos juegan al cricket junto al río, que el sol sólo pasa a veces para saludar, que en los supermercados hay pasillos con medicamentos, que, aunque en la mesa seamos 2 valencianos, 2 chilenas, una argentina y un suizo, se habla en inglés; que las sandías existen, pero son enanas, con corteza enana, pepitas enanas y sabor enano, que los jueves hay música celta en directo en el Dun Cow, que las gaviotas viven en nuestro tejado y que según sople el viento el olor a mar llega a casa, que cojas el footpath que cojas, acabas en el río, que estos británicos se han vuelto locos con las Olimpiadas (igual ha sido tras ver el equipaje del equipo español), que la Queen mueve masas, que sé arreglar cierres de maletas, que paseando tienes el hipermercado a un minuto de casa, campos con vacas y caballos a tres, bosques tras cinco, y dos momumentos patrimonio cultural de la humanidad a media horita de paseo.

Descubrir que he perdido un poco la inspiración bloggera, y que las cosas por la terreta van a peor. :(

Por el momento me bajo este finde a Londres, regalazo por mis 30 :D

diumenge, 15 de juliol de 2012

Durham, el present...

Durham, el futur? No, el nostre present
(aquesta foto ja és meua).
Ahir de vesprada es barrejaven llàgrimes de malenconia anticipada amb llàgrimes carregades d'il·lusió. Comença una nova etapa, però la Lluna es veu des de tot arreu encara que estiga ennuvolat, així que el Cràter seguirà sent el meu raconet, my little corner,...

Aquesta també és una entrada programada, ara mateix he d'estar més prop de la Lluna que de costum ;)

See you there! ;)

dimecres, 4 de juliol de 2012

04|07|1982



Hace un rato, la "señorita de las margaritas mágicas" me ha recordado "La fille sur le pont"... Uno de sus fragmentos dice:
‎- ¿Cómo se imagina el futuro? 
- No lo he pensado... Cuando era pequeña sólo deseaba una cosa: crecer. Quería que sucediera deprisa, pero ahora no sé para qué ha servido todo esto. No sé para qué... hacerme mayor.


En el Cráter ya he pasado mis 27, mis 28, mis 29... Y hoy llego a los 30. Con más vértigo que nunca. No puedo decir mucho más, salvo que me gustaría volver a ser esa niña subida a un burro que guiaba su abuelo o a un almendro recién convertido en cenizas.


dilluns, 2 de juliol de 2012

1Q84 - Pronto va a cumplir treinta años

"Supongo que como usted todavía es joven no entiende estas cosas. Me refiero a que a medida que pasan los años, la vida no es más que un constante proceso de pérdida. Todo aquello que le importa en la vida va cayendo de sus manos como los pétalos de una flor. Y lo único que obtiene a cambio son imitaciones sin valor. Sus capacidades físicas, sus esperanzas, sus sueños e ideales, certezas y personas amadas: todas esas cosas van desapareciendo una por una de su lado. Se despiden y se marchan o cierto día desaparecen de repente, sin previo aviso. Una vez desaparecidas, nunca más podrá volver a tenerlas. Tampoco encontrará nada que las sustituya. Es bastante penoso. A veces resulta de una angustia martirizadora. Señor Kawana, pronto va a cumplir treinta años."
"1Q84"
Haruki Murakami


Foto tomada por mi prima Susana entre Montroi y Dos Aguas.
Angustia martirizadora por mis recuerdos infantiles de domingo. Abuelos que no volverán, frutas quemadas, pinos plantados con mis manos y treinta años a la vuelta de dos amaneceres...