divendres, 11 de febrer de 2011

Ni patas ni patos, ni gallos ni gallinas

Ayer hice cola en la pollería. Mucha. Tanta como para enterarme de cómo están los ánimos electorales municipales de las amas de casa, que me entrase dolor de cabeza, que se me quitase y descubrir que, desde el 1 de enero, Sanidad prohíbe la venta de patas de gallina. :O
Realmente son un poco asquerosas, un insulto a la estética, pero qué se le va a hacer... Eso no es relevante, lo peor es no volver a sentir el aroma de una pata socarrada en el fuego de la cocina de butano de casa de mis abuelos.