divendres, 4 de febrer de 2011

LLegando tarde

Estábamos en un bar, preparando algún proyecto con algunas arquitectillas. Cuando la "señorita de la bufanda naranja" y yo salimos para marcharnos hacia casa, mi coche se lo había llevado la grúa porque había pasado la hora en la que se podía aparcar allí. Estuvimos un rato intentando localizarlo entre el Palau de les Arts, el Museo Fallero y la Policía Autonómica. Pero no aparecía.

Estábamos en una capital europea que ya nombraré próximamente, me despedí del "señor de las estrellas viajeras" porque él se quedaba y yo me volvía. Estaba segura de que me sobraba tiempo y me entretuve haciendo fotografías. Cuando llegué a la estación de autobuses, uno se me escapaba(*). Fui hacia la taquilla a comprar un billete para el siguiente autobús hacia el aeropuerto, y en la cola discutí como no lo he hecho nunca con tres pavas que parecían salidas de la tele de Berlusconi. El autobús salía en ¡hora y media! y tardaba ¡dos horas! en llegar al aeropuerto. Me reprochaba a mí misma no haber consultado esos tiempos antes, porque iba a perder el avión(**).
Esta noche me he despertado como cuatro o cinco veces. Y todas sobresaltada. Nada de grandes pesadillas, todo han sido pequeñas escenas cotidianas que te trastocan el día. Sé por donde van los tiros, pero no pensaba que mi subconsciente fuese capaz de manifestarse con tanta celeridad.

(*)Soñar que pierde el autobús o se sube al bus equivocado, significa que algo en su vida está fuera de control. Necesita meditar mejor sus decisiones y planificarlo de otro modo.
(**)Soñar que pierde el transbordo o cambio de vuelos, significa que se está sintiendo atrapada por una situación. Siente que está atrapada, tanto física como mentalmente. Por otro lado, el sueño puede indicarle que se siente desconectado de algún aspecto de su vida.

Soñar que llega tarde, simboliza su miedo ante los cambios. También puede reflejar su sensación de no estar preparado o apoyado en sus circunstancias actuales. Un sueño en el que llega tarde también puede significar, que se siente desbordado ante la necesidad de tomar decisiones importantes sobre su futuro.

La receta del rossejat tendrá que esperar. Aunque hoy todavía comeré sobras.