diumenge, 22 d’agost de 2010

ADRIÁTICO - Día 1

València-Barcelona-Venezia-Bled (1850km)
06:00 - Suena el despertador, y no cuesta demasiado levantarse por la emoción de los días que vienen por delante, a pesar de que las horas de sueño han sido escasas con los últimos preparativos.
07:00 - Con una maleta llena de pegatinas europeas, un bolso de viaje y mi bolso, ropa cómoda y zapatillas de deporte, salgo de Montserrat con el coche limpito y con las ruedas en su punto de presión a recoger a la mitad de la tropa.
07:30 - Llego a la plaça de la Reina y ¡aparco! (bendito agosto), el "señor de las estrellas viajeras" se hace esperar, como siempre (o casi ;).
08:00 - Ya en compañía, recogemos al "señor del parquet dulce". ¡Y a sus 4 mochilas! Recordamos las reglas del tetris y conseguimos encajarlo todo en el maletero.
08:10 - Nos encontramos con la otra mitad de la expedición en el colegio del Pilar. La competición entre el "señor de las estrellas viajeras" y la "señorita de los canguros imprevisibles" a ver quién llega más tarde, se salda con victoria de nuestro equipo. Probamos los walkies, los conductores nos retamos en velocidad y nos ponemos rumbo a Barcelona. Sin descanso.
11:30 - Dejamos a toda la tropa en la terminal 1 del Prat, personas y maletas. Y el chico de la "señorita de los canguros imprevisibles", a partir de este momento S, y yo nos vamos a aparcar los coches a un barrio tranquilo de Barcelona. Mientras maniobro (demasiado) para aparcar, me quemo la yema de un dedo con el mechero del coche en una acción estúpida como pocas, pero se me hace una ampolla preciosa, con forma de media luna... Chupándome el dedo cogemos el metro y el bus de vuelta al aeropuerto.
13:15 - Los "taxistas" nos reencontramos con el resto del equipo, aunque mientras, el "señor del parquet dulce" ha perdido la mitad del equipaje. Compramos crema para quemaduras, biodramina dopante, algún diario y nos separamos en busca de los cajeros adecuados. Una vez reunidos, facturamos y entramos a la zona internacional. Al final nos hemos entretenido demasiado y nos toca comer en un fast-food... y algunos ni rechistaron (¡hay foto!). Pero el vuelo también se entretiene y embarcamos con retraso.
15:50 - Vueling y el comandante Tito nos llevan sin turbulencias a Venezia. Al bajar del avión y todavía en el túnel de embarque... ¡huele a pizza! Y nuestras maletas aparecen las últimas en la cinta, pero aparecen :)
17:45 - Nos disponemos a recoger nuestros flamantes coches de alquiler, pero el tipo de Locauto no está: Torno subito. Y cuando vuelve, empieza el concurso:"Pasa la credit card". Pero el sonido siempre es de error. ¿Ponemos conductor adicional? A eso os tendrá que responder la "señorita de los canguros imprevisibles" y S, si es que se llegaron a poner de acuerdo ;) Tras largos minutos de incertidumbre, al final pasamos la prueba y nos vamos felices con nuestras llaves de un Clio y un Polo, y la sensación de empresa chunga con demasiada letra minúscula. Volvemos a encajar maletas y cuando vamos a salir, jugamos con las luces de los coches (questa signorina un po´ italiana sa che in Italia bisogna guidare con le luci accese)... y resulta que las del Polo no van. Que nos cambiasen el coche por un Grande Punto nos llevó demasiado tiempo, y el rastafari de la Locauto casi se nos escapa.
20:00 - Salimos de Venezia con dos horas de retraso según lo previsto, me equivoco y hacemos un buen trecho por nacional en lugar de autopista, pero el atardecer desde el retrovisor es muy bonito. Y el color de nuestro Clío resulta muy favorecedor. Mientras yo pienso en estas cosas, es el "señor de las estrellas viajeras" quien conduce, el "señor del parquet dulce" se comunica con el Punto con el walkie y lo más probable es que en el interior del Polo, S conduzca dando conversación a la "señorita de la bufanda naranja" mientras la "de los canguros imprevisibles" duerme.
20:45 - A punto de cruzar la frontera, paramos en un área de servicio muy chunga a comprar la vigneta... obligatoria para circular en Eslovenia. Y un señor muy amable me felicita por mi italiano mientras yo vuelo cada vez más alto (si lo hablase tan bien, no tendría que felicitarme... per bueno, yo me entiendo...). Decidimos que no nos apetece nada cenar en ese lugar y seguimos haciendo carretera. Aviso a la señora del hostal de que vamos a llegar mucho más tarde de las 22 (menos mal que ella también se defiende en italiano...).
22:30 - Paramos a cenar en un área de servicio eslovena... horas intempestivas para un país europeo, así que sólo nos quedan sopas. Sin entender nada de lo que pone, tomo la que más me entra por los ojos y resulta que es de callos, buah, me tomo sólo el caldo y me autoconvenzo de que "mala" significa "pequeño" y no "cebolla" como había deducido.
00:00 - Recibo un sms con un código.
01:00 - Llegamos a Bled, nos pasamos de calle y al coche no le entra la marcha atrás y se nos va acabando la cuesta oscura. Al final nos queda espacio para dar la vuelta y subir en primera. Llegamos al hostal Hacienda y aparcamos en la puerta. Para entrar hay que marcar un código. ¡El sms! Así que llegamos a nuestras habitaciones sin ver a nadie del lugar. Dejamos los trastos en una habitación con dos literas y otra doble con una terraza enoooorme y nos vamos a dar una vuelta para descansar un poco del viaje (la "señorita de los canguros imprevisibles" prefirió dormir). Caminos oscuros, iluminación tenue (¿que haría Rita en un sitio como éste?), ¡se ven las estrellas! Aprendo a distinguir el Cisne y a Júpiter siempre presente. Y al llegar al lago, lost? o Milenio 3? Al hacer una foto del castillo sobre el lago... ¡sorpresa paranormal! O técnico de iluminación flipao...
02:30 - Será cuestión de apagar la luz, que los Ambrosios se muevan a sus anchas por la alfombra. Mañana ya estaremos en destino.