divendres, 11 de gener de 2013

Un pato con tachas

"Por los clavos de la Reich"
València, 17/12/2012
Mala pata, muy mala pata. Soy un pato que patinó y acabó como un cristo crucificado. Hoy hace ya un mes que mi cúbito y mi radio se fracturaron, conminuta e impactadamente, y se desplazaron en el norte del norte. Hoy hace un mes que la morfina inglesa me sumió en un pozo negro del que salí con escayola, huesos recolocados, tensión bajo mínimos y visión gris oscura y borrosa del futuro.

Y desde entonces he sentido el poder del instinto de supervivencia, la soledad del exilio, el cariño -y la paciencia- de mis queridos personajes, lo que tira la terreta; he llevado escayolas azules, blancas y cubiertas por mil rayas de colores, he volado al sur, he pasado por un quirófano y por unas Navidades descafeinadas, he cambiado de año y he cambiado de dolor. Llevo tres clavos en la muñeca y otros tantos en la ilusión.