dimecres, 9 de desembre de 2009

Transbordament a Sant Isidre

He salido demasiado tarde del estudio, y he decidido coger el metro en la siguiente parada para pasear un rato, despejarme y poder hablar con la "señorita de los canguros imprevisibles". Si hubiésemos cruzado dos palabras menos, no hubiese perdido el metro. Pero al perderlo he conocido a un chico que casi no hablaba castellano. Quería ir a Bunyol y lo habían mandado de la Estació del Nord a la de Bailén. Sin más explicación. Así que cuando me ha pedido indicaciones, he conseguido hacerle entender que debía hacer transbordo en Sant Isidre y me ha preguntado (con sus pobres palabras): "¿Y ahora habrá tren a Bunyol? Bueno, de todas formas Sant Isidre no está muy lejos de Bunyol, ¿verdad?"; se me ha caído el mundo a los pies.
Qué duro debe ser llegar a un país extraño, cargado con dos bolsones, sin hablar casi el idioma, sin saber muy bien dónde vas ni cómo se va y que además las obras eternas trastoquen todo lo que alguien quizá te explicó. Se me han pasado varias cosas por la cabeza, pero al final lo único que he hecho ha sido salir al andén de Sant Isidre para indicarle cómo llegar a la estación de Cercanías. Y nada más llegar a casa, correr a comprobar por internet que aún tenía tren para Bunyol.