divendres, 6 de març de 2009

¡Qué lata de latas!

Cuando la ventana de tu habitación vuelca sobre un patio de manzana,
cuando ese patio de manzana tiene terrazas impracticables,
cuando a esas terrazas impracticables vuelcan otras ventanas,
cuando las otras ventanas pertenecen a vecinos efímeros,
cuando los vecinos efímeros no lo saben pero se convierten en vecinos "graciosos",
cuando esos vecinos "graciosos" lanzan desde su ventana un par de latas,
cuando ese par de latas parece que están en pleno ritual de apareamiento cada vez que hay alerta naranja por viento sabiendo que nadie las puede atrapar...
Deseas con todas tus fuerzas que las latas sean infértiles, no vaya a ser que se reproduzcan y el ruido sea cada vez más insoportable.