dimecres, 25 de març de 2009

Una de cortes...

Qué largos se me hacen los días metida en casa delante del ordenador intentando ajustar mi proyecto a un terreno complicado... (y qué lástima tener que intervenir en un paisaje tan particular... porque aunque se supone que mi proyecto se integrará en el entorno y todo eso, no lo acabo de ver... y es muy difícil mantener la constancia en algo que no te crees.)
Esto venía a que, de aburrimiento y de no ver la pantalla con lo que era flequillo y ya era melena, me he bajado a la peluquería y me he cortado el pelo. Y eso que dicen que un cambio de look levanta el ánimo, pues yo creo que algo tienen de razón; pero más por los piropos que te echa el peluquero zalamero que por cómo te ha dejado el corte (que ahora mismo no me gusta nada, pero me pasa siempre que salgo de la peluquería... hasta que no me lo seco yo, me veo como una maruja.)
Y el otro corte me lo ha dado "la señorita de las margaritas mágicas". Ella está muy agobiada por trabajo, por tener que estar todo el día de arriba a abajo. Y yo la entiendo, yo también lo estaría. Mi situación es completamente opuesta pero no por ello menos agobiante. Igual que ella me cuenta sus agobios, le he empezado a contar el mío hasta que me ha contestado un poco brusca. Así que me he callado, y ya me quedo yo con mi agobio, con mis cuatro paredes, con mi ordenador y con mi cráter; que nunca contesta mal.