dijous, 9 d’abril de 2009

He will not go away

Tengo un amigo al que no veo casi, pero con el que me une una relación especial. Quizá no sea tan especial para él, pero su forma de tratarme hace que sí lo sea para mi. Es un tema ya hablado, así que no sueño con futuros imposibles; me limito a disfrutar cuando coincidimos. 
El "chico de los ojazos cariñosos" había recibido una oferta para irse a trabajar a Londres. Y estaba decidido a marcharse. Yo estaba tranquila pensando que hasta que se marchase en septiembre quedaba mucho tiempo y podían pasar muchas cosas; pero hace cosa de una semana me dijo que no se iba en septiembre sino en dos semanas, que lo había entendido mal... ¡qué bajón!
Esta vez no he hecho ninguna tontería jode-amistades como la que hice hace unos años cuando me dijo que se marchaba a Barcelona. Me he callado y he pensado en que no estaría mal tener a alguien en Londres a quien visitar. Pues anoche me dijo que le habían hecho una contraoferta en su trabajo aquí y que se quedaba definitivamente. Y se quedó dormido abrazándome en el sofá.